
Estados Unidos lanzó una tercera ronda de ataques de represalia en Siria que resultó en la muerte de un líder afiliado a Al Qaeda, quien según funcionarios estaba directamente vinculado al miembro del Estado Islámico responsable de la emboscada del diciembre que en la que fueron asesinados dos soldados y un intérprete civil estadunidenses en el país.
El Comando Central (Centcom) de Estados Unidos anunció que el ataque del viernes 16 de enero en el noroeste de Siria mató a Bilal Hasan al-Jasim, quien afirman era «un experimentado líder terrorista que planeó ataques y estaba directamente conectado» al ataque del 13 de diciembre que mató al sargento Edgar Brian Torres-Tovar, al sargento William Nathaniel Howard y al intérprete civil Ayad Mansoor Sakat.
