
Una enorme explosión sacudió la capital de Irán este domingo mientras Israel dijo que llevaría a cabo ataques «sin parar» contra sus líderes y su ejército.
Mientras tanto, Irán lanzó más misiles contra Israel y estados árabes del golfo Pérsico en represalia por la muerte de su líder supremo en el sorpresivo ataque estadounidense e israelí que dio inicio a la guerra.
La explosión en Teherán -cuyo objetivo no estaba claro de inmediato- remeció el suelo y provocó una enorme columna de humo que se elevaba sobre la ciudad. La detonación ocurrió en el área de la sede de la policía del país y la televisión estatal iraní, así como el Tribunal Revolucionario de Teherán y un edificio del Ministerio de Defensa.
Mientras que en Tel Aviv, ciudad de Israel, se podían escuchar fuertes explosiones causadas por impactos de misiles o intercepciones, y al menos seis personas murieron en un ataque en el centro de Israel.
La muerte del Ayatolá Alí Jamenei, y los llamados del Presidente estadounidense Donald Trump para el derrocamiento de la República Islámica marcaron el inicio de una asombrosa nueva intervención de Estados Unidos en Oriente Medio y potencialmente una guerra prolongada.
También fue una sorprendente demostración de poderío militar para un presidente estadounidense que llegó al cargo con el lema de «Estados Unidos primero» y a promesa de mantenerse fuera de las «guerras eternas».
Fue la segunda vez en ocho meses que el Gobierno de Trump ha utilizado la fuerza militar contra la República Islámica.
