
* Aprueban ‘Plan B’ en el Senado: recortes por aquí… y ajustes “a modo” por allá
Ciudad de México.— Con 87 votos a favor y 41 en contra, el Senado dio luz verde en lo general al llamado “Plan B” de reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum, en una sesión que combinó discursos de austeridad republicana con maniobras políticas dignas de bisturí fino… o de tijera selectiva, según quien lo cuente.
Entre los puntos más llamativos —y no precisamente por su transparencia— destaca la reserva impulsada por el Partido del Trabajo para retirar la revocación de mandato de la ecuación electoral de 2027. Es decir, la herramienta que se vendió como emblema de participación ciudadana ahora se guarda en el cajón justo cuando podría ponerse a prueba en las urnas. Casualidad para unos, cálculo político para otros.
La reforma presume recortes: menos regidores en ayuntamientos (máximo 15), tijeretazo de hasta 15% al presupuesto del Senado y límites al gasto de congresos estatales. También impone que consejeros y magistrados electorales no ganen más que la presidenta, eliminando privilegios como seguros privados y cajas de ahorro especiales. En papel, la narrativa es clara: ahorrar hasta 5 mil millones de pesos al año. En la práctica, la duda flota: ¿eficiencia institucional o debilitamiento paulatino de contrapesos?
El debate, lejos de la sobriedad parlamentaria, tuvo su dosis de espectáculo. La panista Lilly Téllez y el morenista Saúl Monreal protagonizaron un intercambio de acusaciones que incluyó señalamientos de vínculos con el narcotráfico, elevando la temperatura política a niveles más cercanos a la arena que al pleno legislativo.
La reforma modifica los artículos 115, 116 y 134 constitucionales, además de incluir nueve transitorios que detallan los ajustes presupuestales. Sin embargo, la discusión en lo particular aún está en curso, donde —como suele suceder— los detalles finos podrían cambiar más que las grandes promesas.
Al final, el “Plan B” avanza entre aplausos oficialistas y advertencias opositoras. Porque si algo ha dejado claro esta reforma, es que en política el ahorro puede ser real… pero las intenciones siempre cotizan aparte.
