
Por Osvaldo Rendón Ríos
Xochistlahuaca., Gro. 22 de febrero de 2026.- En un emotivo acto que reflejó la profunda conexión espiritual de la comunidad católica, los feligreses del municipio de Xochistlahuaca, se reunieron en la parroquia de San Miguel Arcángel con motivo del cambio del nicho que resguardaba las cenizas del difunto Padre Máximo Gómez Muñoz, fundador de la Cooperativa Suljaa, este significativo evento tuvo lugar el pasado martes 17 de febrero del año en curso y fue un tributo no solo al legado de Sacerdote Máximo Gómez Muñoz, sino también a su incansable labor en beneficio de la comunidad.
Los asistentes, entre ellos familiares, amigos y miembros de la Cooperativa Suljaa, llenaron el recinto religioso para rendir homenaje a un hombre cuya entrega y dedicación fueron fundamentales en el desarrollo social y económico de la región, a partir de este día, las cenizas del Padre Máximo reposarán en un nuevo espacio, ubicado al costado del comedor de la parroquia, en un pequeño jardín que ofrece un entorno más digno y sereno para recordar su vida y obra.
Durante la ceremonia, el párroco local destacó la importancia del legado del Padre Máximo Gómez Muñoz, resaltando su pasión por el servicio y su compromiso hacia las causas justas, «Hoy, no solo cambiamos un nicho, sino que reafirmamos nuestra memoria colectiva y nuestro agradecimiento a quien tanto hizo por nosotros», comentó el sacerdote ante una congregación conmovida.
Los feligreses, visiblemente tocados por el evento, expresaron su gratitud por la oportunidad de honrar al fundador de la Cooperativa Suljaa, una cooperativa que ha sido un pilar en la economía de Xochistlahuaca y en los diferentes municipios de la costa chica y del estado de Guerrero, proporcionando empleo y oportunidades a muchas familias de la localidad, «El Padre Máximo no sólo era un guía espiritual, sino un verdadero líder comunitario que nos enseñó el valor de la unidad y el trabajo colectivo», afirmó un asistente que prefirió mantenerse en el anonimato.
La reubicación de las cenizas representa un paso significativo para la comunidad, que busca mantener viva la memoria del Padre Máximo y continuar con su legado de fe, solidaridad y lucha por el bienestar de todos, con este cambio, la iglesia no solo se convierte en un lugar de culto, sino también en un espacio de reflexión, donde las futuras generaciones podrán aprender sobre la historia de su comunidad.
La jornada concluyó con una comida compartida entre los asistentes, donde se fortalecieron los lazos de fraternidad y se compartieron anécdotas de la vida del querido Padre Máximo, por lo que la comunidad, unida en la fe y el recuerdo, mira hacia el futuro con esperanza, llevando consigo el espíritu indomable de su fundador.
