
Ciudad de México, 22 de septiembre de 2026.– El Gobierno federal presume una reducción histórica de los homicidios dolosos en México. De acuerdo con cifras presentadas por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), el promedio diario pasó de 86.9 homicidios en septiembre de 2024 a 40.8 en agosto de 2026, una disminución del 53 por ciento. El Gobierno sostiene que se trata de un avance de su estrategia nacional de seguridad y destaca que agosto fue el mes con el promedio más bajo de la serie desde 2015.
El dato es relevante y, de acuerdo con la información oficial, la reducción está registrada en las estadísticas de incidencia delictiva. Sin embargo, una lectura periodística obliga a preguntarse qué mide exactamente esa cifra y hasta dónde puede utilizarse para afirmar que la inseguridad disminuyó en la misma proporción. El propio SESNSP explica que sus estadísticas de incidencia delictiva se construyen a partir de los delitos registrados en carpetas de investigación iniciadas por las fiscalías estatales y por la Fiscalía General de la República.
Esto significa que 40.8 homicidios diarios registrados no necesariamente equivalen a todos los hechos violentos ocurridos en el país. La estadística oficial permite medir la evolución de los delitos que llegan al sistema de procuración de justicia, pero no captura por sí sola toda la violencia ni otros fenómenos que afectan la seguridad de la población. Por ello, la caída de los homicidios constituye un indicador importante, pero no basta para describir por completo la situación de seguridad en México.
Hay además otro elemento que merece atención: 2026 inició con una nueva metodología estadística. Desde enero de este año, las fiscalías utilizan el Registro Nacional de Incidencia Delictiva (RNID), una actualización del sistema anterior que, según el SESNSP, permite mayor precisión en el registro de 71 delitos. El organismo mantiene separadas las series correspondientes a la metodología 2015-2025 y la vigente a partir de 2026.
El Gobierno también reporta una reducción del 39 por ciento en los delitos de alto impacto, además de disminuciones en delitos como el robo de vehículo con violencia. Asimismo, informa que entre octubre de 2024 y agosto de 2026 fueron detenidas más de 67 mil 200 personas por delitos de alto impacto y que se aseguraron más de 34 mil armas de fuego.
La discusión, por tanto, no debería reducirse a aceptar o rechazar el discurso oficial. Los homicidios registrados efectivamente muestran una tendencia descendente, pero el verdadero desafío consiste en saber si esa reducción se traduce también en una disminución de la violencia que experimentan cotidianamente los ciudadanos. Para responderlo es necesario observar, además de los homicidios, delitos como extorsión, desapariciones, robos, violencia familiar y otros indicadores de seguridad, así como las diferencias existentes entre estados y municipios.
La pregunta de fondo sigue abierta: ¿México está viviendo una reducción real y generalizada de la violencia, o estamos ante una disminución importante de uno de los principales indicadores delictivos que todavía necesita ser contrastada con el resto de la realidad criminal del país? Los datos oficiales permiten afirmar que los homicidios registrados han bajado; determinar qué tan profunda es la transformación de la inseguridad requiere mirar mucho más allá de un solo porcentaje.
