
Nueva York, 22 de septiembre de 2026.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, colocó nuevamente a México en el centro de su discurso sobre seguridad y narcotráfico durante su participación ante la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas, donde afirmó que México es el “epicentro de la violencia de los cárteles” y sostuvo que su país no puede compartir una frontera con un territorio que, según su caracterización, está bajo control de organizaciones criminales.
Trump afirmó que México debe recuperar el control de su territorio frente a los grupos criminales y recordó que su administración designó a los cárteles como Organizaciones Terroristas Extranjeras. También señaló que Estados Unidos ha desplegado fuerzas armadas para combatir a estas organizaciones y las comparó con el Estado Islámico. Sus declaraciones forman parte de una estrategia estadounidense que busca incrementar la presión contra los grupos dedicados al tráfico de drogas en el hemisferio.
Sin embargo, el mandatario estadounidense también reconoció avances en la relación bilateral. Trump aseguró que Estados Unidos y México han logrado “grandes avances” y afirmó que el gobierno de Claudia Sheinbaum tampoco quiere a los cárteles. La relación de seguridad entre ambos países se mantiene así en un punto de cooperación, pero también de fuertes diferencias respecto a la responsabilidad de cada nación en el combate al narcotráfico.
Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido una política de cooperación con Estados Unidos, pero bajo el principio de respeto a la soberanía. En días recientes, ante las críticas estadounidenses, cuestionó también las acciones de Estados Unidos frente al consumo de drogas, el lavado de dinero y el tráfico ilegal de armas hacia México. Sheinbaum ha sostenido que el problema del narcotráfico debe abordarse como una responsabilidad compartida entre ambos países.
El intercambio ocurre después de que la administración Trump incluyera a México, junto con otros países, en su determinación anual sobre naciones consideradas importantes para el tránsito o producción de drogas ilícitas. Aunque esa clasificación no significa por sí misma que un gobierno haya dejado de combatir el narcotráfico, Washington ha exigido a México mayores acciones contra las organizaciones criminales y contra funcionarios que, según la administración estadounidense, pudieran estar vinculados con ellas.
El discurso de Trump vuelve a colocar la seguridad, el narcotráfico y la soberanía en el centro de la relación México-Estados Unidos. Para México, el desafío diplomático consiste en mantener la cooperación contra los cárteles sin aceptar acciones unilaterales que vulneren su soberanía, mientras ambos gobiernos enfrentan un problema que también involucra demanda de drogas en Estados Unidos, tráfico de armas hacia México, lavado de dinero y redes criminales transnacionales.


